Un detective, Barcelona 1992, cinco cadáveres y una contrarreloj: las olimpiadas.
Esto es un thriller sobre un detective, Ulises Parra, un cincuentón con olor a colonia Brummel y gesto de tipo duro, en una Barcelona que empieza, la del 92, que, por unas cuantas pesetas, esto es, un nuevo caso, habrá de mirar en las redes subterráneas donde pululan los monstruos con traje de Brioni y fundas con pistola. Y, para colmo, tendrá que resolver los intríngulis antes de que empiecen las Olimpiadas. ¿Por qué? Porque no puede haber un cadáver en la plaza de Cataluña mientras todas las televisiones del mundo están grabando. En definitiva: los huevos de mucha gente dependen de Ulises Parra.